Efectos extraños, objetos alucinantes.
Intento someterme al momento de encender un cigarrillo en un espacio reducido y cerrado, para provocar la repetición de lo que con más conciencia desprecio de contemplar con serenidad y sin asombro: las viciosas proyecciones que la muestran repentina y provocadora.
Solo algunas cosas me incitan ahora mismo: objetos para sostener únicamente con dos dedos. Si ahora mismo se repitiera, si volviese a aparecer, no dudaría con certeza en utilizar mis restantes ocho dedos para no dejarla ir.
“Casualidad forzada, eso es juego sucio”, dirán mis voces, y sin embargo, yo les diré que la aparición de ella tampoco tan honesta; que los efectos extraños que ella provoca son los reales y alucinantes, y que ese objeto que tanto abrazan mis dedos sostendrá toda su mentira antes de desvanecerse a su mínima expresión.
Sus enervantes resultados me obligan a seguir en estos espacios, ella, sólo confirma mi postura al respecto. En tales condiciones, todo se confabula a mi favor. Solo espero no cometer la torpeza de apagar la braza.
Intento someterme al momento de encender un cigarrillo en un espacio reducido y cerrado, para provocar la repetición de lo que con más conciencia desprecio de contemplar con serenidad y sin asombro: las viciosas proyecciones que la muestran repentina y provocadora.
Solo algunas cosas me incitan ahora mismo: objetos para sostener únicamente con dos dedos. Si ahora mismo se repitiera, si volviese a aparecer, no dudaría con certeza en utilizar mis restantes ocho dedos para no dejarla ir.
“Casualidad forzada, eso es juego sucio”, dirán mis voces, y sin embargo, yo les diré que la aparición de ella tampoco tan honesta; que los efectos extraños que ella provoca son los reales y alucinantes, y que ese objeto que tanto abrazan mis dedos sostendrá toda su mentira antes de desvanecerse a su mínima expresión.
Sus enervantes resultados me obligan a seguir en estos espacios, ella, sólo confirma mi postura al respecto. En tales condiciones, todo se confabula a mi favor. Solo espero no cometer la torpeza de apagar la braza.

2 Comments:
Es curioso, estaba yo pensando trás leer tu último comentario en mi blog de qué manera se podría saber más de ti. (los comentarios me llegan al correo, lo tengo configurado así) Fue cuando abrí desde el blog que vi que habías firmado con una identidad de blogger. Por lo visto un blog recién nacido, así que bienvenido a la terapia Blogger!
A mí me funciona, mientras escribo no pienso en la manera de... voy a seguir escribiendo.
Y si has de huir, ya sabes, hacia delante. Pero tu propia sombra te persigue. De hecho, es la única que en la mayoría de las veces lo hace.
...Un poco tarde pero aqui hemos llegado...
Con toda certeza la sombra es de los pocos acredores que se dedican a perseguirnos... el resto, más bien huyen, ¿no crees? En mi caso huyen gritando "¡no voy a regresar!"
Bueno asi es la vida, y si, esto de garabatear algo por aqui o por allá es de a momentos como un calmante.
3'14 me gusta mucho leer lo que dejas sacar de tus bolsillos. Es bueno saber que hay donde encontrar otros palacios de papel, tan frágiles pero tan anciosos de buena tinta.
"Se está bien aquí, se está bien".
;)
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