Alice.
Dos menos uno ya no es solo una expresión de pocos vértices y de simple resultado. Es algo más complejo, un teorema para no comer y no dormir entre muchos ensayos de ecuaciones que nunca llegarán a nada en concreto. Tal vez en ese oscuro dilema numeral se habría encontrado el matemático y escritor Charles Dogson (alias Lewis Carroll) cuando escapaba a su otro mundo, al “país de las maravillas”, al otro lado del espejo, para buscar refugio literario ante su precaria situación emocional.
¿Que sufría Lewis Carroll que no es capaz de sufrir ningún otro ser de la misma hojalata? Pues en realidad nada nuevo, ninguna enfermedad relacionada con los números enteros. Lo que quizás Lewis descubrió y ensayo en carne y mente, en su calidad de matemático soñador, fue que los números enteros no tienen nada que ver con la vida, pues esta más bien se compone, oh vaya ironía, de números reales, negativos y positivos, fracciones (de vida quizás). Esa sería su enfermedad y obsesión sin salida. Lo que probablemente hace tan diferente el violento, virulento padecimiento de este hombre con respecto a nuestros pequeños y regulares catarros: La conciencia numérica.
¿Cómo entender la enfermedad de Carroll? Dos formas:
Hacer lo propio, no quedarse atrás. Empiece usted mismo y proceda en ejercicio: “Dos menos uno, igual a cero”. Luego trate de hacer que semejante ecuación pueda demostrarse con un postulado personal: ponga una larga y una corta, llénese de números multiplicados por fracciones de infinitos decimales, busque el valor real de su hipotenusa (que tiende siempre a alejarse de su musa). Ya en ese punto tendrá su primer síntoma de tan terrible enfermedad: obsesión (anote: primer producto de su ecuación). El resto es sencillo y viene por lo que conocemos como simplificación matemática. Sumas y restas, factores arriba y abajo que se eliminan y que ya conocemos cuales son, y que van reduciendo lo que está a la izquierda y a la derecha a la mínima expresión.
Al final, nunca va a poder demostrar lo que en un principio planteó, pero si es posible que haya obtenido “subproductos” menos esperados en sus últimos cálculos: tristeza, soledad, desamparo, autodestrucción y otros con más y menos decimales. Entonces, ¡enhorabuena!, bienvenido a Carroll-city: Un lugar maravilloso en donde las fantasías se van a tomar por culo. Tome su camiseta (que ya habrá de tener número real asignado), y siéntese cómodamente con todos nosotros.
Bien. La otra forma: Efectiva, menos procedimental, más farmacéutica que matemática pero quizás igualmente dolorosa: Escuchar el disco Alice de Tom Waits y explorar el mundo Lewis Carroll desde adentro, en trance acústico y dentro de una burbuja, que eso si, no promete resguardarnos con sello de garantía de las peligrosas pero fascinantes desventuras de todos los personajes que sufren y convergen a lo largo de este recorrido auditivo.
Un viaje fuera de su propia espiral hacia una ajena o al menos no tan propia, y también todo un tratamiento retroviral contra los ensayos matemáticos anteriores. Efectos secundarios: músico-dependencia Waits-ciana, posible disminución en efectividad de otros “musicamentos”, y una leve y gradual pérdida de la memoria “feliz”.
Alice
It's dreamy weather we're on
You waved your crooked wand
Along an icy pond with a frozen moon
A murder of silhouette crows I saw
And the tears on my face
And the skates on the pond
They spell Alice
I disappear in your name
But you must wait for me
Somewhere across the sea
There's a wreck of a ship
Your hair is like meadow grass on the tide
And the raindrops on my window
And the ice in my drink
Baby all I can think of is Alice
Arithmetic arithmetock
Turn the hands back on the clock
How does the ocean rock the boat?
How did the razor find my throat?
The only strings that hold me here
Are tangled up around the pier
And so a secret kiss
Brings madness with the bliss
And I will think of this
When I'm dead in my grave
Set me adrift and I'm lost over there
And I must be insane
To go skating on your name
And by tracing it twice
I fell through the ice
Of Alice

5 Comments:
Las matemáticas nunca fueron mi fuerte.
Pero entre Alice y Alice... Me has hecho pensar en la "Alice" de Woody Allen. ¿Quien no ha deseado ser invisible alguna vez? ¿Multiplicarse por cero, como diría ese gran referente que es Bart Simpson? ¿Desaparecer, en definitiva?
Dos menos uno igual a cero... Me ha gustado.
Pero como siempre hay que ver los dos lados de la vida, a mí me cuesta, pero trato de hacerlo para sobrevivir, a veces hay sumas que, aun pareciendo salir perdiendo el resultado es formidable:
uno más uno igual a uno. (por dios! espero que no me refutes diciendo que: uno más uno igual a tres)
Y ahora tu me has recordado, con la sufrida Alice de Woody Allen una canción que hace rato ya no escuchaba... La de Aute, "invisible", con una Alice que ya no se si es la primera o la segunda... ;) me gusta mucho esa parte que dice...
"...Si me tomara la mezcla de Griffin y me esfumara para no volver, sólo lo haría para liberarme de mi biografía sin dejar de ser.
E intentaria que mi transparencia fundiese con tu anatomia, y ya entrados en herejías, tu cuncupiscencia me reencarnaría..."
En fin... Cuando estoy como estoy, en este año de "redondeo hacia abajo", ninguna suma parece crear sumatoria... Aún asi aqui seguimos, tratando de salir de esta nociva numeralidad, o como bien dices... tratando de sobrevivir a ella.
Me gusta tu teorema de 1+1=1... Es más... si cambiamos el "+" por el "*", el "/" o el "-", podemos pretender que seguimos con el mismo producto... lo cual parece ser conveniente!...
Volviendo un poco a mis sombras poco convenientes... con tantos 1's ahora recordé a Aimee Mann cantándome al oido "One is the loneliest number that you'll ever do, two can be as bad as one, it's the loneliest number since the number one"...
ja ja ¡no tengo remedio!
Siguiendo la relación... "One" de U2, pero si quieres la versión de Bono conMary J. Blige, que es cantada a dúo :))
Me he emperrado en subirte el ánimo, aunque no se si mi forma de hacerlo pueda hundirte más en lugar de lo contrario... que es mi sana intención ;)
Y lo estás logrando 3'14... todo esto me sube muchisimo el ánimo. Eres fantástica en ello... ;)
Tengo que reconocer que hace más de un año estaba deseando llegar a este estado emocional, un tanto por masoquista, otro tanto porque en la comodidad no hay inspiración ni altibajos...
Claro, ya estando ahi uno desea salir de todo esto...
Nuevos planes, idénticas estratégias: Aprovechar un poco de depresión con un poco de ánimo, sobreviviendo entre todo eso. Creo que funciona de alguna forma.
;)
Totalmente de acuerdo en que, más que en la comodidad, en estados de insultante felicidad, no llegamos a exprimirnos ni la mitad que en estados lamentablemente deprimentes... Yo también tengo ese punto masoca.
Así que saca de lo malo lo mejor, y saborea lo bueno (aunque sea en un vago recuerdo amargo) en lo peor.
Publicar un comentario
<< Home