viernes, noviembre 03, 2006



















9 Songs.

Esto va a acabar mal...

Ayer he tenido la oportunidad de montar viaje con esta película de Michael Winterbottom, “9 Songs”. Una salida/llegada que ha me ha sometido a una hora de trayecto y unos cuantos más minutos y centímetros de piel y hielo. Añadiendo a la mezcla una dosis de música indie (ni tan indie ya… puntos de vista).

El caso es que ciertamente hay emociones y sensaciones que uno puede experimentar con ciertas películas; esta en particular logra llegarle a uno al sistema y de alguna manera, escena a escena, cambiarle el rol de espectador o voyeur a uno menos intromisorio, y rápidamente llevarlo a la vulnerabilidad, a romper el más previsto de los cortafuegos que pueda tenerse instalado, e irrumpir en la misma memoria “relacional” y a los bancos de código, donde uno guarda ese montón de “if’s” y “else’s” que nunca llegaron a ejecutarse, que no se utilizaron oportunamente, o que se ejecutaron tan bien que ya no hay ganas de crear ningún otro bucle que lleve tan siquiera a algo similar.

http://www.tiscali.co.uk/events/2005/9songs/main.html















¿Que me ofreció 9 songs?

1) Una secuencia de eventos sexuales y afectivos bastante explícitos, muy lejanos a lo que podría esperarse de un film tripe x, pero eso si, de similares fronteras burladas en cuanto a “cine en serio” se refiere. 2) Una relación pasional, no tan desenfrenada pero inevitablemente efímera, como es de esperar. Y… 3) La música en directo de Elbow, Michael Nyman, Primal Scream, Super Furry Animals, Franz Ferdinand, The Dandy Warhols y otros, como punto de partida y como suplemento auditivo de este corto viaje.

Luego las referencias postales de los hechos: The Brixton Academy, el departamento de Matt, las infinitas y desoladas placas heladas de la Antártida y por último y en mucha cantidad… los para nada helados cuerpos de Lisa y del arrendatario.














¿A que viene todo esto en este espacio? Pues aquí es donde entro y salgo yo con mis maletas.

Desde hace algún tiempo conversaba con un amigo sobre esa necedad del cine tradicional de darnos una visión siempre teñida de masculinidad de la sexualidad, donde la feminidad es base argumental del deseo, y el cuerpo femenino, el último logro fotográfico, y el inicio de toda sensualidad.

Todo tendrá una razón, y desde mi perspectiva de torpe cazador, el cuerpo femenino es bello al extremo y por defecto. Eso sí, después de esa afirmación todo se vale y cada quien hace con sus propiedades lo que quiere. Pero más al detalle, cada flor desnuda (por citar a Aute) tiene mayores posibilidades de resultar bellísima que las que podría tener su propia florista, si las tomamos al azar. Claro está… no por nada se dice que es posible encontrar una hermosa flor en el más tórrido de los pantanos.

En fin, a falta en nuestra plática de una concienzuda opinión femenina, no fuimos capaces de defender plenamente las gracias visuales de la sexualidad masculina (si es que las hay), o la factibilidad de poder afirmar que la genitalia masculina ante una cámara no es mera cosa del viejo in-out, in-out (diría Alex de Large en la vieja naranja) en cualquier filme porno. Nada estético, nada que pueda fotografiarse y colgar de una pared. Aquí terminó la conversación.

9 songs por lo menos deja claro que hay un equilibrio entre las partes (Matt, glaciólogo y Lisa, estudiante), un empate sexual; y ciertamente el desarrollo de la historia y sus personajes le quita ese halo de morbo al sexo explícito en pantalla, y lo que es más: real, no fingido. Después vendrán las desequilibrantes consecuencias emocionales.

Yo la verdad confieso me han manipulado un poco a su antojo, el resto ha sido un resbalón sólo mío, porque de alguna forma uno encuentra su propia íntima proximidad con la de alguno de los personajes y se siente hasta afectado por lo que ocurre o deja de ocurrir.

Me ha gustado el resultado. Pero aunque no trate de echarle en cara a Winterbottom lo que probablemente tampoco es culpa ningún otro cineasta, es que siempre seguiré esperando a que alguien llegue con una propuesta de ojo femenino que reivindique sensualmente al género masculino, o aún menos posible y más gracioso, que pongan a Wally, Willy, Dick, como quieran decirle, como el protagonista de una historia de desenfreno y lujuria. Y no hay tal. Ningún 007 habría emanado su condición de macho alfa bajando su cremallera en la pantalla, y si alguna vez se ha visto en otro lado, nunca fue con intenciones tan serias.

Y no es que sea yo creyente de esa religión de tetas 10 y pecto-erectus que ahoga al mundo de hoy en su propia banalidad. Si digo firmemente que hace falta esa visión del hambre sexual femenina, de placer visual, de presa y cazadora, de frustración y pérdida, donde el hombre sea el deseo y la mujer la hembra alfa, y que por supuesto, pueda ser llevada del formato neuronal al formato 16:9 con todas sus consecuencias. Hasta da risa el disparate… ¿no?













De este lado del planeta, el título “9 songs”, fue traducido al castellano por “9 orgasmos”; bien, pues yo no los conté todos, sé que si fueron 9 canciones las que desfilaron de a ratos y a pedacitos en algunos casos, bien acomodados en su mayoría. Es mas, casi boto lagrimita en la secuencia en donde se alterna la música de Michael Nyman (“Nadia”) con una de las tantas escenas de cama. Seguramente algo me habrá recordado.

5 Comments:

Blogger 3'14 said...

Es interesante eso que dices de la visión femenina, no se, hay debates abiertos respecto al cine y el sexo. Ahora salen los supuestamente originales y genuinos cineastas del mundo porno con sus propuestas de cine x para mujeres. A mí me parece una chorrada. Me refiero a que, ¿Qué es el porno para mujeres? ¿Algo más cercano al erotismo de la insinuación que al "mete-saca" tan explícito y poco estético que habitualmente es una peli x? Eso ya está inventado. Creo que tanto un tipo de pelis como otra puede atraer a hombres y mujeres, lo que hay que eliminar son prejuicios. Es cierto que en el cine porno que se hace hay una mayor tendencia a complacer los "deseos" visuales de los hombres que el de las mujeres, quizás porqué son los que más lo consumen.
Había un chiste que, aunque "machista", no dejaba de contener una parte de verdad:

¿Porqué las mujeres ven las pelis porno de principio a fin?
Para ver si el protagonista se casa con la chica.


Salvando la parte machista de que toda mujer anhela atrapar a un macho en matrimonio... Creo que la diferencia radica en que a nosotras nos estimulan otros factores que el puro placer carnal. Sobretodo a que a los hombres les entra mucho el sexo por la vista, mientras que a las mujeres, se nos puede excitar mucho más por el oído. A parte de tener cierta necesidad de contenido. Quizás esto sea una apreciación más personal y haberlas haya... mujeres que disfruten como tantos hombres de follar por follar (que no digo que esté bien en alguna ocasión) Pero existe esa parte emocional que quizás la necesitemos más que los hombres, es una mera cuestión de naturaleza genética. Puede que me equivoque. También es verdad, no estoy diciendo lo contrario, que existan hombres con un nivel de sensibilidad a quienes la ternura (no entendida como simple "ñoñería"), el acto de amar más allá del deseo de poseer un cuerpo, les ponga infinitamente más que una sesión de porno duro, pero no quita que estas últimas les pongan, mientras que hay a mujeres que les pueden resultar ofensivas ;)

12:12 p. m.  
Blogger andrés said...

ciertamente en el cine hay visiones de ensimismamiento sexual en la figura masculina, pero prácticamente siempre proveniendo de una mirada homosexual (pasolini, almodóvar, visconti, genet), es decir, de la mirada de otro hombre. También es cierto que hay muchísimos más directores hombres que mujeres, y que las mujeres tienen mayores dificultades por como está montado el cotarro y quizá sería aún más difícil con una mirada paralelamente inversa a la de un Godard, por ejemplo. Yo también quiero ver esa película femenina.

9 songs es una apuesta arriesgada, íntima y sincera, fallida por la caída en cierto mecanicismo rítmico (en la presentación de escenas, porque ese otro mecanicismo no tenía nada de aburrido). Si te emocionaste con Nadine en el 60 cumpleaños de Nyman tienes, pero tienes que ver Wonderland (también de winterbottom) y ya me contarás los litros de lágrimas que derramaste.

lindo post, un beso.

5:38 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿No les parece que hacian una pareja horrible? Él parecia su mecanico en lugar de su amante

2:31 p. m.  
Blogger Unknown said...

Sisterboy... Creo que el hecho de que ninguno de los dos fueran implantes de portada de revista le dió un poco más de sinceridad al trabajo... una sensacion de que era algo no tan "montao"...

Andrés... Definitivamente voy a buscar Wonderland, a mi me es dificil soltar lagrimas, pero cuando es necesario, hay que buscar como.

5:33 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Me gustó la película, no sé, que la relación abarque esas nueve canciones con sus respectivas situaciones, me pareció original, pero no me parece su mejor película.Me gusta más por ejemplo Road to Guantanamo.Pero creo que es un director atrevido.

2:12 p. m.  

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